La estela de mis dedos.

     Te recuerdo, caminando hacia mí, andando con prisas, sin mirarme, ibas mirando hacia el suelo. Nos besamos y el segundo previo duró, como siempre ocurre, tanto como la eternidad finita que estaba por venir. Cerré los ojos para ver los rincones más escondidos de tu alma, y cuando los abrí, me recorrió el escalofrío de la vuelta a la consciencia que envuelve el final de los sueños, la insípida mirada agridulce que te sostiene el punto final de las cosas infinitas, y justo entonces, te recuerdo, alejándote de mí, andando con prisas, sin mirarme, ibas mirando hacia el suelo, pero entonces en tu pelo, estaba dibujada la estela de mis dedos.

# 115 A ras del suelo / Hans Zúñiga

# 115 A ras del suelo / Hans Zúñiga

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